Este es uno de los libros que llevaba años queriendo leer y por fin, he podido hacerlo. 1984 está considerada la reina de las distopías, y no solo es una novela sino también una invitación a pensar sobre los valores que conforman nuestra sociedad, la que estamos construyendo, y la que está por venir y que sobre la que no podemos sino especular. Con un lenguaje directo y sin ambages, 1984 nos introduce en un mundo de sombras, donde la libertad y la privacidad son una quimera y casi ninguno de nuestros movimientos escapan al conocimiento del Gran Hermano, la omnipotente figura, casi, deidad, símbolo del único Partido que gobierna un país continuamente en guerra y que controla y manipula al completo hasta el más mínimo detalle de la vida de sus habitantes. En un lugar así ¿dónde queda la esperanza? La esperanza reside, nos dice Orwell, en que uno solo de ellos decida cambiar las cosas. <br/><br/>Llevaba, como digo, bastante tiempo queriendo leer este libro, y su lectura, sin embargo, me dejó un sabor agridulce. Tal vez por la enorme trascendencia del libro, las continuas recomendaciones que lo califican de imprescindible y mi propia simpatía hacia el género, haya esperado más de lo que da. He llegado a la conclusión de que había idealizado al libro, algo que nunca es bueno. Si bien su lenguaje y estilo sobrios y casi puramente narrativos describen paradójicamente muy bien las situaciones de la trama y transmiten al lector las sensaciones propias de un ambiente asfixiante donde la actividad de cada lugar está monitorizada y cada movimiento es analizado, lo cierto es que no me terminó de agradar la forma en la que se desenvuelven los hechos, aunque esto corresponde más a una opinión personal que a un fallo de Orwell a la hora de escribir la novela. Sí es destacable, por el contrario, lo altamente predecible que es el final del libro, que; por otra parte, es necesario para inducir al lector a la reflexión y el planteamiento de las cuestiones que ya he comentado. Esto, unido a lo denso y lento que se me antojó el desenlace, donde la acción es mínima (esta densidad es para mí lo peor del libro), hacen que mi opinión de 1984 diste mucho de ser la de que es una obra casi perfecta. <br/><br/>Ahora bien, la novela también tiene sus puntos fuertes, como la exhaustiva descripción del universo de Oceanía realizada por Orwell (con un apéndice incluso acerca de su idioma), algo que siempre es de agradecer ya que introduce más al lector en el mundo de la obra y le ayuda a determinar su opinión hacia este. Por otra parte, pertenece al género de las distopías, una de mis debilidades confirmadas, aunque esto obedece más a gustos personales que a un análisis más objetivo. <br/><br/>Así, 1984 es un libro con luces y sombras (ciertamente más de las que esperaba), que deja una sensación de vacío y tal vez decepción al ser terminado, pero que indudablemente constituye una lectura necesaria para comprender la verdadera magnitud de aquello a lo que nos enfrentamos cada vez que miramos al futuro. Hace pensar al lector, reflexionar sobre lo que ha leído, y en un libro y en muchas cosas más, eso <b>siempre<b> es motivo de recomendación.